¿De qué está hecha mi ropa?

Te proponemos un pequeño reto: recuerda tu armario, probablemente serás capaz de señalar exactamente qué ropa es tu favorita. Ese suéter acogedor al que siempre recurres cuando hace frío, tus camisetas favoritas o ese par de jeans gastados a la perfección y que quedan bien con todo. Pero, ¿alguna vez has pensado en los materiales de los que está hecha tu ropa?

La mayoría de las veces asociamos la calidad de la ropa con las marcas generalmente caras. Normalmente vamos a las tiendas conocidas por su calidad, precio, estilo o una combinación de estos 3 elementos. Ni se nos pasa por la cabeza en qué parte del mundo se fabricó la prenda, bajo qué condiciones, si el fabricante final recibió una compensación justa por su trabajo, o qué tipo de tela se usó, natural o sintética.

Intentaremos darte una razón más a tener en cuenta para decidir cuál es tu ropa favorita: el material. Vamos a comparar y contrastar las telas naturales y sintéticas para que tengas más información y saber qué buscar en la etiqueta la próxima vez que necesites ampliar tu armario.

Foto: Trisha Downing en Unsplash
Foto: Trisha Downing en Unsplash

Natural vs sintético

Se requieren numerosos productos químicos y disolventes para crear cualquier tipo de tejido sintético. Clic para tuitear

La ropa de tejidos naturales está hecha de materiales que se han utilizado durante mucho tiempo, algunos incluso miles de años. Algunos ejemplos podrían ser: algodón, lino, seda, lana, cachemira o cachemir, cáñamo, yute (una fibra muy gruesa usada para cosas como alfombras, normalmente no se fabrica ropa con este material), etc.

Estos materiales están hechos de fibras naturales vegetales o animales, mientras que los sintéticos son hechos por el hombre y se fabrican completamente a partir de productos químicos como: poliéster, rayón, acrílico, spandex, nylon y otros más.

Las telas sintéticas pueden considerarse tela de plástico. En un proceso llamado polimerización, las fibras derivadas químicamente se unen para crear tejido. Se requieren numerosos productos químicos y disolventes para crear cualquier tipo de tejido sintético.

Con los años, estas fibras sintéticas han crecido en popularidad. La demanda de fibras de poliéster se ha incrementado en más de la mitad desde 1980, por lo que actualmente el poliéster es el téxtil más usado, por delante del algodón.

La tela de bambú, conocida también como rayón de bambú o viscosa de bambú, puede sonar a  fibra natural, pero su producción se asemeja más a la de un tejido sintético. Las fibras de bambú son extremadamente ásperas. Por ello, debe someterse a un procesamiento extenso, con productos químicos cáusticos para ablandarlo.

Las telas provenientes de la celulosa (obtenida del bambú) se disuelven en un disolvente fuerte para formar una solución espesa y viscosa que se introduce a través de una hilera en una solución de enfriamiento donde los filamentos se solidifican en fibra. Esto a veces se denomina alcalinización por hidrólisis o centrifugación en solución porque la fibra se «hila» en una solución química. El solvente utilizado para este proceso es el disulfuro de carbono, un químico tóxico que es un peligro conocido para el sistema reproductor.

The footprint chronicles, Patagonia

Esta sustancia nociva puede poner en peligro a los trabajadores de las fábricas y contaminar el medioambiente a través de las emisiones atmosféricas y las aguas residuales.

La recuperación de este solvente en la mayoría de las fábricas de viscosa es de alrededor del 50%, lo que significa que la otra mitad entra al medio ambiente. Otros productos químicos potencialmente peligrosos también se utilizan en el proceso de viscosa, incluido el hidróxido de sodio y el ácido sulfúrico. (puedes leer más aquí

Foto: Janko Ferlič en Unsplash
Foto: Janko Ferlič en Unsplash

Aunque las fibras sintéticas son conocidas por una mejor durabilidad y una fabricación más barata, se adquieren de productos derivados del petróleo y requieren un procedimiento de procesamiento complejo, como todas las telas sintéticas.

Las fibras naturales se encuentran de manera orgánica en nuestro planeta sin ser científicamente inventadas. Ha habido muchos debates sobre los beneficios de los materiales sintéticos vs. naturales y sobre qué se considera como superior. Intentaremos no caer en la trampa de “lo natural siempre es mejor que lo producido de manera sintética” ya que, como bien sabemos, no siempre aplica. Intentaremos dar una opinión objetiva sin omitir beneficios científicamente demostrables por la producción sintética, mientras se haga de manera sostenible.

Muchas de las telas resistentes a las manchas, arrugas o repelentes de insectos se tratan con tóxicos perfluorados (PFC), como el teflón. Clic para tuitear

Según Body Ecology, estos son algunos de los productos químicos utilizados en la producción de tejidos sintéticos:

  • El poliéster es la peor tela que puedes comprar. Está hecho de polímeros sintéticos que a su vez están hechos de ésteres de alcohol dihídrico y ácido tereftálico.
  • Las telas acrílicas son poliacrilonitrilos y pueden causar cáncer, de acuerdo con la EPA.
  • El rayón es una pulpa de madera reciclada que debe ser tratada con productos químicos como soda cáustica, amoníaco, acetona y ácido sulfúrico para resistir al lavado y uso regular.
  • El acetato y el triacetato están hechos de fibras de madera (celulosa) y se someten a un proceso químico extensivo para producir el producto acabado.
  • El nylon está hecho de petróleo y a menudo se le da un acabado químico permanente que puede ser dañino.
  • Prácticamente cualquier cosa resistente a las manchas, arrugas o repelente de polillas. Muchas de estas telas se tratan con productos químicos perfluorados (PFC), como el teflón. 
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Foto: Ivan Bandura en Unsplash

Impacto medioambiental

Se necesitan unos 2.700 litros de agua para producir suficiente algodón para una camiseta Clic para tuitear

La mayoría de gente preferirá el algodón al poliéster porque es un producto natural a base de plantas, pero, sorprendentemente, ambas fibras son similares en lo que respecta al impacto ambiental.

Ambos tipos de materiales se fabrican en plantas industriales, donde se someten a múltiples procedimientos químicos que incluyen aditivos, como detergentes, suavizantes químicos y blanqueadores, que a menudo son tóxicos para el cuerpo humano y pueden contaminar el medio ambiente. La contaminación también es causada por el transporte de los productos en todo el mundo.

El algodón requiere una gran cantidad de agua y tierra para crecer, así como también energía adicional para la maquinaria utilizada para la cosecha. Se necesitan unos 2.700 litros de agua para producir suficiente algodón para una camiseta y, aunque la cantidad de pesticidas utilizados ha disminuido con el tiempo, sigue siendo la cantidad más alta utilizada en cualquier cultivo.

Los sintéticos de poliéster son dañinos ya que están fabricados con combustibles fósiles y otros productos químicos, destruyendo hábitats durante el proceso de extracción de estos recursos no renovables.

El algodón también es biodegradable, por lo que eventualmente se descompondrá después de ser descartado. Pero la tela también se puede reutilizar, lo que requiere un 97% menos de energía que la que requiere un material nuevo en la fabricación. Las prendas creadas a partir de fibras sintéticas no son biodegradables, pasan unos 30 o más años en un vertedero antes de que comiencen a descomponerse.

Aunque el poliéster puede estar hecho de materiales reciclables como botellas de plástico que reducen el desperdicio de otras maneras, las tasas de producción de poliéster aumentan cada vez más, excediendo el tiempo de descomposición después de su eliminación y creando inevitablemente más desechos en nuestro planeta.

Sea cual sea tu elección, recuerda evitar la limpieza química en seco siempre que sea posible y lava tu ropa con un detergente eco.

Foto: Greta Schölderle Møller en Unsplash
Foto: Greta Schölderle Møller en Unsplash

Orgánico, una opción más saludable 

Ambos tipos de telas tienen sus ventajas y desventajas para el medio ambiente. Ahora que ya sabes la diferencia de características entre los distintos tipos de materiales, puedes empezar a tomar decisiones más informadas, según la sensibilidad de tu piel y la preferencia de comodidad para cada prenda.

Desde nuestro punto de vista está claro, los alimentos orgánicos, el agua pura y la ropa natural u orgánica pueden trabajar juntos para mejorar tu bienestar y ayudarte a vivir una vida más saludable.

Reducir la carga tóxica puede parecer una tarea abrumadora, pero igual que cualquier otro cambio, hazlo paso a paso. Con el tiempo, verás mejoras en tu propia vida y en el mundo que te rodea. 

Foto destacada: Karly Santiago en Unsplash

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